Hoy es uno de esos días en que me siento fresco, liviano como el aire y puro.
Es de esos momentos en que me quiero meter hacia dentro y no encuentro nada de que preocuparme y en el que cierro los ojos para ver la divina oscuridad de la tranquilidad.
Es raro... Nunca confío en esos momentos.
Son aquellos que me hacen vulnerables y me dejan de frente a posibles ataques de mi mismo... Pero no puedo evitarlo, la mente en blanco me absorbe como si estuviera en un tranquila noche de mar sobre el agua... Sólo dejándome llevar.
Para mi princesa.
Hace 12 años
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