Es tan lindo estar eufórico por algo, tener esa risa todo el tiempo encima, haciendo mil cosas por toda la casa, salir dar una vuelta, ir a comprar, pagar, pasear, todo con una sonrisa en la cara.
Pero ¿qué hay detrás? O sea, la felicidad nunca es completa (algo que no está mal y que lo explicaré en otra entrada) esa euforia aliviana una mochila llena de otras cosas que no son nada “divertidas” y ahora la pregunta real: ¿Qué pasa cuando salimos, repentinamente, de ese estado de Euforia?
Todo el peso que tenemos sobre los hombros cae como una roca de cinco mil kilos sobre la espalda. La seriedad nos envuelve en un pequeño estado de soledad individual, la cabeza se llena de pensamientos parcialmente negativos junto con un estado nuevo consecuencia de haberse sentido eufórico: depresión.
La euforia es la capacidad de soportar el dolor ¿Si?, Por eso esa exageración del bienestar, del optimismo... no esta mal, pero la contra cara de esto, es la depresión. La persona va a caer en algún momento. Lo importante es que alguien este ahí cuando esto ocurra